La luz se ha ido del todo, solo ha quedado el recuerdo de esta persona en su mente y ya no importa del todo, porque el amado; es eso lo único que espera de la vida, en ese momento de emociones que invaden su existencia.
Sus ojos; entre las cobijas abundantes, son imposibles de captar los objetos, e inservibles para aquel amor que no necesita presencias o miradas, sólo una simple comunicación con una interacción pobre y patética como la voz popular. En su mente, se repiten los pensamientos y quizá una triste razón podrían tener, pero no lo es para aquella pareja que ahora difunde en mente la existencia remota de cada uno.
Mediante su comunicación expresan sus sentimientos - Te quiero - escapa por entre aquellas entrañas repletas de pasión y amor encasquillado.
La soledad dejó por algunas horas su sentimiento abrumador atrás y fue hasta ahora que se largó con gran felicidad y entusiasmo.
Algunos sollozos se escuchan - Te amo bebé - por medio de las almohadas en la esquina de la habitación.
Después de cientos de minutos transcurridos las señales se extinguen y de nuevo llega la soledad, acompañada de una confortable dormitación seguida de tiempo de espera, para de nuevo presenciar la luz nula que trae la noche y consigo la alegría repleta de prohibiciones realizadas sin pudor alguno.